sábado, 7 de abril de 2012

Esto no es cuento!


Miércoles 4 de abril de 2012.
Escrito en la noche, después del tornado.

Escribo a la luz de una vela, mientras el silencio solo es cortado de tanto en tanto por algún tiro lejano. Fue la tormenta más violenta que he vivido. Nuestra casa recibió el impacto de frente y mi madre, asustada, decía que afuera había gente gritando. Al fin la pude convencer de que era la voz del viento.
Su fuerza avasallaba, la casa entera temblaba y se escuchaban los golpes de árboles quebrados, pedazos de techo u objetos que se estrellaban con violencia en el patio.
Me imaginé la gente que en ese momento estaba en la calle, los que tienen casitas precarias y frágiles, los animales aterrorizados.

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