domingo, 25 de noviembre de 2012

Limpia suciedad


A finales del siglo XXI la basura ya no es un problema. Todo está clasificado, y lo reciclable es reciclado. Lo imposible se desintegra y reorganiza en átomos compatibles con el medio ambiente espacial, adonde es transportado por las naves basurero y expulsado de manera rápida y segura.
La sociedad cumple con todas las reglas de salubridad por insignificantes que parezcan, y todo está nítido y resplandeciente.
El hombre que camina por la avenida Corrientes tiene prisa; no advierte que un pañuelo de papel cae de uno de sus bolsillos. Una alarma paraliza el tránsito, y una unidad de Higiene Ambiental se hace presente capturando el papel y al infractor, que es trasladado a Punibilidad.
En una blanca e impoluta cabina le colocan el traje hermético. Es apto para residuos orgánicos, y termina en un casco provisto de auriculares.
Una música compuesta por delicados y vibrantes arpegios invade lentamente los sentidos del hombre, haciendo que su cerebro libere grandes cantidades de serotonina y dopamina que lo llevan al éxtasis.
Al estallar, siente como todo su ser se eleva, y se confunde con el infinito.

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