viernes, 8 de junio de 2012

Apocalipsis



Bajo los mantos espectrales de los jinetes, yacen: la tierra contaminada, la mirada de los niños sin futuro, el lamento de los desposeídos, y la ira inmensa de quienes se sienten impotentes, tirando estocadas al viento.
Guerra, peste, hambre... terrible antesala de la esperanza. La tierra enferma se estremece bajo el galope de los caballos de los enviados. Sin embargo, tras las nubes sangrientas, crece la luz.

4 comentarios:

Juana Castillo dijo...

Estimada Nedda, hermosa reflexión, micro relato o prosa poética -puede ser tratado de cualquiera de estas formas, a mi modo de ver-.
Vine a agradecerle sus palabras con respecto a mi obra y a decirle que no hay de qué, que la lectura que hice en Onda Latina de sus obras fue un verdadero placer.
Espero regresar a la radio en setiembre u octubre, para entonces nos leeremos y escucharemos de nuevo.
Aprovecho para invitarle a que publique sus trabajos en la revista que publico cada dos meses.
Un abrazo, Juana Castillo.

Nedda dijo...

Es un placer recibir su visita en el blog. Nuestro amigo común Daniel Dragomirescu, siempre me ha hablado tan bien de usted, como escritora y como valiosa colaboradora de Horizon Literar Contemporan.
Con mucho gusto le enviaré algunos textos para la revista.
Agradezco su tiempo y deferencia, y le envío un saludo afectuoso desde el sur.
Nedda

efa dijo...

Seis inspirados renglones, en serio.
Al menos queda luz.
Besos amiga!

Nedda González Núñez dijo...

Ahora tenemos linternas y equipos de emergencia para iluminarnos en la oscuridad... sin embargo no tienen la magia del misterio y el deseo.
La luz y la oscuridad parecen retroalimentrase; como el bien y el mal, como todo lo que implica dualidad.
Gracias Efa, y un abrazo.