domingo, 8 de abril de 2012

Al día siguiente


      



Ya la vicisitudes personales han quedado atrás porque cae la tarde, y no hay nada más que hacer. El sol se pone rojo y su color se confunde con la humareda de las fogatas: unas son las que prenden los vecinos para cambiar impresiones y protegerse. Las otras son de los piquetes, gente que ha perdido mucho, a quienes aún no le han llegado noticias de ayuda y que no tienen para pagar los precios triplicados que se cobran por agua, velas y pilas.

Lo único que tenemos son radios a pila, y cuidamos muchísimo la carga de los celulares porque no se sabe cuando habrá luz otra vez. Los destrozos han sido grandes. Pueden verse postes de luz y teléfonos caídos, mezclados con los cables y árboles desgajados, y con restos de techos desprendidos.
Todo este caos se vive en camaradería, y en una calma tensa porque se presienten los saqueos.
Curiosamente, las radios no hablan prácticamente del desastre y recién esta segunda noche se escuchan sirenas. Supimos que se derrumbaron dos puentes que atraviesan la autopista y que el pool más grande de la ciudad, hecho en hierro y vidrio, fue borrado del mapa. Después los rumores de muerte y catástrofe.
Finalmente, entrada la noche, FM Latina comienza a dar información sobre los hechos locales. Ahí nos damos cuenta de que no puede ser un tornado como se pensó al principio, por la gran extensión que cubrió la tormenta.
La explicación.


El fenómeno meteorológico se habría originado en Chivilcoy

La infografía que acompaño el informe publicado en el diario Clarín muestra como la tormenta se originó en nuestra ciudad y se desplazó hacia el área metropolitana.

El feroz temporal que azotó el noroeste de la provincia de Buenos Aires el pasado miércoles en horas de la noche, causando la muerte de 17 personas y graves destrozos, se habría originado en nuestra ciudad, avanzando hacia el área metropolitana, según lo indicó un informe que fue publicado en la edición de ayer del diario Clarín. En Chivilcoy, la tormenta dejó como resultado varias calles anegadas y la caída de granizo de importantes consideración en la localidad campaña de Emilio Ayarza. Entre otros daños ocasionados por el trágico fenómeno meteorológico, el cual fue comparado por un tornado, se produjeron caída de árboles, paredes, galpones y mampostería de obras en construcción, también antenas de alta tensión y cables de electricidad. Cabe agregar que, además de las calles obstruidas, también se produjeron cortes de rutas, autopistas y en vías de ferrocarriles. Según lo informado por Clarín, 'el fenómeno se formó a las 16 en Chivilcoy y fue avanzando hacia la ciudad de Buenos Aires y que no fue un tornado, sino una tormenta en forma de arco que afectó a un área de entre 150 y 250 kilómetros de extensión, con vientos que llegaron hasta los 150 kilómetros por hora'. En tanto, especificaba que el nombre técnico es 'bow echo' o 'eco en forma de arco', por la forma en que se lo ve en el radar. 'Tiene mayor extensión que un tornado, que suele afectar una decena de metros de ancho, en cambio, el bow echo afecta a un área mucho más extensa'. También, explicaba que los motivos que llevaron a formarse dicha tormenta en forma de arco, fueron porque 'el miércoles había mucha inestabilidad y mucha humedad contenida en el ambiente, lo que favoreció el desarrollo de nubes como torres de agua en suspensión, las cuales tenían entre 15 y 20 kilómetros de altura'. Además, los meteorólogos mencionaron que 'cuando el agua de las nubes empezó a caer en forma de lluvia, arrastró al aire más frío que había ingresado en la tormenta e hizo que llegaran a la superficie vientos fuertes que suelen estar a mayor altura' Finalmente, concluye con que 'el efecto fue como una explosión a nivel del suelo'.

Lamentablemente hubo saqueos, tal como se temía, al menos en la zona oeste. Todavía no he podido ver un informe general que abarque mas o menos el total de lo ocurrido,
Me quedará siempre en la memoria, el silencio de la mañana. No se escuchaba el canto de los pájaros, como cada día. Y alguien me dijo que la plaza estaba cubierta de pájaros muertos.
Como quiera que sea, solamente queda seguir adelante. Pero realmente se siente de forma muy marcada la sensación de que "no somos nada" o de que "el mundo sigue andando".






2 comentarios:

Laura Ponce dijo...

Recién leo tu post ahora, varios días después de la tormenta, y quizás esa distancia en el tiempo me permita reencontrarme de otra manera con los hechos de tu crónica. La sensación más fuerte que me dejó fue la de fragilidad en la que vivimos: Qué fácil y rápido se puede pasar de un día como cualquier otro al caos, de la "civilizada urbanidad" al "sálvese quien pueda", de vivir "mal, pero acostumbrado", como diría Inodoro Pereyra, a no tener nada. Qué fácil es perderlo todo, que frágil es nuestro modo de vida, que vulnerables que somos...

Nedda dijo...

Y son justamente las catástrofes las que nos hacen verlo. Tanto desde el punto de vista comunitario, como individual.
Un abrazo Laura.